Consejos de fotografía de personas y retratos

Las fotografías de personas se dividen en dos categorías: retratos y cándidas. Cualquiera de ellas puede hacerse con o sin la conciencia y cooperación de su sujeto.

Por muy cerca o muy lejos que esté el sujeto, por muy íntima o lejana que sea la mirada de tu cámara, siempre hay que tener en cuenta los elementos de composición y la técnica que mejor te ayude a comunicar lo que quieres decir.

El error más común que cometen los fotógrafos es no estar físicamente lo suficientemente cerca de sus sujetos. En algunos casos, esto significa que el centro de interés -el sujeto- es sólo una mancha, demasiado pequeña para tener algún impacto. Incluso cuando es lo suficientemente grande como para ser descifrable, suele tener poco significado. Los espectadores pueden percibir cuándo un sujeto es pequeño porque se supone que lo es y cuándo es pequeño porque el fotógrafo fue demasiado tímido para acercarse.

No sea tímido. Si te acercas a la gente de la manera adecuada, normalmente estarán encantados de que les hagas una foto. Depende de ti romper el hielo y conseguir que cooperen. Bromea con ellos. Diles por qué quieres hacer la foto. Practica con gente que conozcas para que te sientas cómodo; la gente puede percibir cuando no lo estás.

Entornos-El otro tema

Los escenarios en los que haces fotos de personas son importantes porque contribuyen a que el espectador entienda a tu sujeto. La habitación en la que vive o trabaja una persona, su casa, la calle de la ciudad por la que camina, el lugar en el que busca relajarse… sea lo que sea, el escenario proporciona información sobre las personas y nos dice algo sobre sus vidas. Busca el equilibrio entre el tema y el entorno. Incluya lo suficiente del entorno para ayudar a su imagen, pero no tanto como para que el sujeto se pierda en él.

Candids: Ser discreto

Puede que quiera hacer fotografías de personas que se dedican a sus negocios: vendedores en un mercado, una multitud en un evento deportivo, la cola en un teatro. No querrás que parezcan estar pendientes de la cámara. Muchas veces la gente te ve y te ignora porque tiene que concentrarse en lo que está haciendo. Quieres que los espectadores de la imagen sientan que están recibiendo una mirada desprevenida, de mosca en la pared, de la escena.

Hay varias maneras de ser discreto. Lo primero, por supuesto, es determinar qué quieres fotografiar. Tal vez veas un puesto en un mercado especialmente colorido, un banco de un parque en un bello entorno… lo que sea que te haya atraído. Busca un lugar para sentarte o estar de pie que te ofrezca una buena vista de la escena, fíjate en él y espera a que los elementos se unan de forma que se convierta en tu imagen.

Si utilizas un objetivo largo y estás a cierta distancia de tu sujeto, probablemente pasará un tiempo antes de que la gente de la escena se fije en ti. Deberías ser capaz de componer tu imagen y conseguir tu toma antes de que esto ocurra. Cuando te vean, sonríe y saluda. Hay una diferencia entre ser discreto y antipático. Otra forma de ser discreto es estar el tiempo suficiente para que la gente deje de prestarte atención. Si estás sentado en una cafetería, pide un café y espera. Cuando los demás clientes estén absortos en las conversaciones o en el periódico, levante tranquilamente la cámara hacia su ojo y haga su exposición. En la mayoría de los casos, la gente no se dará cuenta o no le importará. Pero sé juicioso. No sigas disparando y te conviertas en una molestia. Les importará. También puedes poner la cámara sobre la mesa con un objetivo gran angular apuntando al sujeto y simplemente pulsar el disparador remoto cuando sea el momento adecuado. Las cámaras modernas de enfoque y exposición automáticos también facilitan esta tarea.

Un elemento importante en la fotografía de personas es conocer a tus sujetos lo suficientemente bien como para poder anticipar lo que van a hacer. Es la única manera en que vas a ser capaz de conseguir fotos de ello. Si esperas a verlo, será demasiado tarde. La clave es observar a la gente con atención. Ten siempre la cámara preparada. Si vas a fotografiar en una situación, ajusta la apertura y la velocidad de obturación de antemano para no tener que juguetear con ellas mientras disparas. Observa a la gente a través del visor. Si estás atento, intuirás lo que está a punto de ocurrir.

Predecir las relaciones dentro del encuadre

Una gran parte de la fotografía de personas consiste en comprender la naturaleza humana y ser consciente de cómo suele reaccionar la gente en determinadas situaciones. Si alguien está sentado en una cafetería, normalmente levantará la vista cuando se acerque el camarero. La gente suele sonreír cuando ve a un bebé o abre un regalo. Las multitudes se levantan cuando un bateador batea una bola que parece dirigirse a los asientos. Piensa en la situación que vas a fotografiar y en cómo es probable que actúe la gente en ella. Luego prepárate para el momento.

Candids con consentimiento

Las candids no intrusivas buscan ser imágenes de mosca en la pared que captan a las personas que se dedican a sus asuntos aparentemente sin darse cuenta de la cámara y el fotógrafo. De este modo se obtienen imágenes que se acercan más al extremo objetivo del continuo objetivo/subjetivo, aunque, por supuesto, no hay ninguna fotografía hecha por un ser humano que sea completamente objetiva. Las candids con consentimiento, realizadas cuando el fotógrafo participa activamente con el sujeto y éste es consciente de esta participación, son muy diferentes. Las fotografías son registros de la relación del fotógrafo con su sujeto. En las fotos consentidas, la relación puede ser obvia (el sujeto mira directamente a la cámara) o sutil: la relación está implícita porque la imagen parece más íntima. Tenemos la sensación de que el fotógrafo estaba físicamente cerca del sujeto y que la persona era consciente de que estaba siendo fotografiada.

Entretenimiento del sujeto

La primera orden del día es atraer al sujeto. Aquí es donde todos tenemos que aprender a superar nuestra timidez y acercarnos a la gente de forma abierta y amistosa. Sé sincero sobre quién eres y qué estás haciendo. No irrumpas en una escena con las cámaras encendidas. De hecho, suele ser mejor dejar la cámara en su bolsa cuando te acercas por primera vez a las personas, para no asustarlas. Tómate tu tiempo para entablar una conversación con la persona, igual que harías si no tuvieras una cámara. Recuerda la regla de oro. Piensa en cómo te sentirías si alguien se acercara a ti y quisiera hacerte una fotografía. La forma en que lo hicieran determinaría cómo responderías.

Acercarse a culturas desconocidas

Una de las claves del éxito para fotografiar culturas diferentes a la tuya es investigar todo lo que puedas antes de ir. Habla con personas que hayan estado allí y pide sus recomendaciones. Averigua si hay algún tabú sobre la fotografía, y si es así, cuáles son. Otra de las claves del éxito es ser sensible a las costumbres locales y a las diferentes reacciones que pueda tener la gente ante ti y tu cámara. Aprende algunas frases sencillas en el idioma local para poder, al menos, saludar a la gente y preguntar si puedes hacerles fotos.

Algunas personas no tienen ningún problema con la fotografía, y debes tratarlas de la misma manera cortés y respetuosa que tratarías a la gente en casa, haciéndoles partícipes y pidiendo su permiso. Otros tienen objeciones a que se hagan fotografías de ciertos individuos o grupos. Algunas personas se oponen por motivos religiosos. Algunos creen que uno quiere burlarse de ellos, mostrar su pobreza o algún otro aspecto de sus vidas al mundo. Otras personas creen que cuando se hace una imagen de ellos se les está robando el alma o de alguna otra manera se les quita algo.

Tienen razón, por supuesto. Los fotógrafos hablan de captar la esencia o el espíritu de una persona o lugar. Sí nos llevamos algo, y nos beneficiamos de la toma. Siempre hay que respetar los sentimientos y las creencias de la gente. Hay razones egoístas para ello: no quieres que te peguen o te metan en la cárcel. Pero lo principal es que las personas son siempre más importantes que las fotografías. No quieres abusar de la gente, y hacer algo contra una creencia muy arraigada es un abuso. Y las fotografías probablemente no serían muy buenas de todos modos.

Es posible que te pidan que pagues por fotografiar a determinadas personas. Mi consejo es que accedas a esas peticiones. Pagas por una postal cuando viajas, ¿por qué no por una imagen que haces? Normalmente no es mucho dinero para ti, pero puede ser bastante para las personas que quieres fotografiar. Si no quieres pagar, siempre puedes seguir adelante.

El retrato casual

Dondequiera que estés con tu cámara, estate siempre atento a esos momentos en los que brilla el carácter de una persona. Si tienes una sesión de retrato formal con alguien, haz algunos encuadres de él mientras se alisa la corbata o mientras ella se cepilla el pelo antes de la sesión formal. Vuelve al coche con ella y fotografíala en la calle. Si estás en un picnic de primavera con la familia, busca ese momento de felicidad en el que tu mujer se echa hacia atrás, saciada, para disfrutar de la caricia del cálido sol. Si estás en la calle, busca la expresión de impaciencia en la cara de un peatón mientras espera a que cambie el semáforo. Esté siempre atento al momento revelador. Cada persona tiene una historia, y cada foto debería contar parte de esa historia.

Los retratos tratan sobre las personas. Los retratos ambientales tratan de las personas y de lo que hacen con sus vidas. Tratan sobre el tipo de casa en la que vive una persona y cómo la decora; sobre el tipo de trabajo que realiza y dónde lo hace; sobre el entorno que elige y las cosas de las que se rodea. Los retratos ambientales tratan de transmitir una idea sobre una persona combinando el retrato con el sentido del lugar.

Los retratos de grupo son difíciles de hacer bien, y cuanto más grande es el grupo, más difíciles son. No es fácil conseguir una fotografía buena y reveladora de una persona, y los problemas se agravan exponencialmente con los grupos. Todos hemos tenido la experiencia de intentar que la familia o el equipo de pelota posen para una foto. El simple hecho de colocarlos a todos para que se les vea la cara ya es bastante difícil. Luego, por supuesto, quieres una imagen en la que todos salgan bien, sin ojos cerrados ni muecas. Hacer retratos de grupo requiere imaginación, paciencia y diplomacia. Usa tu imaginación. Encuentra una forma de relacionar al grupo con un entorno que exprese algo sobre el tipo de grupo que son. Hazlo de forma literal, con humor, de forma dramática o por completo contraste. Obtenga ideas de ellos.

Los miembros de nuestra familia son las personas que fotografiamos con más frecuencia. Registramos las ocasiones trascendentales y los momentos ocasionales. Los álbumes llenos de fotos de bebés, primeros pasos, partidos de la liga infantil, Halloweens, acciones de gracias y bodas marcan nuestro paso por el tiempo. Estas fotografías son nuestros recuerdos hechos realidad y son probablemente las imágenes más importantes que jamás haremos o tendremos. Debes aplicar la reflexión y la técnica con el mismo rigor, si no más, a la hora de fotografiar a tu familia que a cualquier encargo fotográfico. No hay mejor grupo con el que practicar la fotografía. Ningún otro grupo será tan confiado ni estará tan dispuesto a consentir tu cámara siempre presente, tus tanteos con las luces y tus errores. Cuando se fotografía a desconocidos, o se consigue la foto o no se consigue. No hay vuelta atrás a un momento fugaz. Con tu familia, puedes trabajar para conseguir un momento similar otra vez, y otra vez, y otra vez.

Las manos y otros detalles

Las manos de un agricultor, de un pianista, de un panadero. Los pies de una bailarina de ballet, de un corredor de fondo, de un pateador de plaza. El vientre de una embarazada, el bíceps de un levantador de pesas. El pelo acariciando una almohada, los dedos apretados en oración, un ojo que mira. Los detalles del cuerpo humano son grandes temas fotográficos, ya sea como expresión de ideas o emociones, como tomas gráficas o como forma de decir algo sobre un individuo. Siempre que fotografíes a alguien, intenta pensar en detalles de su cuerpo o de su vestimenta que puedan transmitir tu mensaje de forma indirecta.

¿Hay partes particulares de su cuerpo o elementos de lo que llevan puesto que son importantes para lo que hacen para ganarse la vida o un pasatiempo? Destaca alguna parte de ellos? ¿Puedes encontrar una manera de abstraer lo que quieres decir sobre la persona utilizando uno de estos elementos?

La cuestión es usar tus ojos y tu imaginación, tanto si quieres usar el detalle y la abstracción para decir algo sobre un individuo como sobre la belleza del cuerpo humano. Si estás haciendo fotografías de detalles del cuerpo humano, estarás trabajando íntimamente con las personas y tendrás que dirigirlas, decirles dónde posar y cómo.